El
que ha de venir, vendrá sin tardanza, y ya no tendremos nada que temer, porque
él es nuestro salvador.
Egrediétur virga de radíce
lesse, et replébitur omnis terra glória
Dómini, et vidébit omnis caro salutáre Dei.
[Misa]
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que te dignaste manifestar al mundo el esplendor de tu gloria por
medio del parto
de la santísima
Virgen María, concédenos venerar con fe integra y celebrar
con sincera piedad el
gran misterio de la encarnación de tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu
Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
[Misa]
La virgen concebirá
Lectura del libro del profeta Isaías
7, 10-14
En aquellos tiempos el Señor habló a Ajaz y le dijo:
"Pide al Señor tu Dios una señal, en lo hondo del abismo o en lo alto del
cielo".
Contesto Ajaz:
"No la pido, pues no quiero tentar al Señor".
Entonces dijo Dios:
"Escucha, heredero de David: ¿No les basta cansar a los hombres, sino que
quieren cansar
también a Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal:
He aquí que la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrán el nombre
de Enmanuel,
que significa: Dios con nosotros".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 23
Ya llega el
Señor, el rey de la gloria.
Introíbit Dóminus: ipse
est rex glória.
Del Señor es
la tierra y lo que la llena, el orbe y todos su habitantes: él la edificó sobre
los mares, él la asentó sobre los ríos.
Ya llega el Señor, el rey de la gloria.
Introíbit Dóminus: ipse
est rex glória.
¿Quién puede
subir al monte del Señor? ¿Quién puede entrar en su recinto santo? El de
corazón limpio y manos puras.
Ya llega el Señor, el rey de la gloria.
Introíbit Dóminus: ipse
est rex glória.
Ese obtendrá
la bendición del Señor, Dios su salvador le hará justicia. Este es el grupo que
te busca y viene ante ti, Dios de Jacob.
Ya llega el Señor, el rey de la gloria.
Introíbit Dóminus: ipse
est rex glória.
Aleluya,
aleluya.
Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven a librar a los que
yacen oprimidos por las tinieblas del mal.
Clavis David, qui áperis
portas ætérni regni: veni, et educ vinctum
de domo cárceris sedéntem
in ténebris.
Aleluya.
Evangelio
Concebirás y darás a luz un hijo
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
1, 26-38
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de
Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La
virgen se llamaba
María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo:
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba que querría decir
semejante
saludo. El ángel le dijo:
"No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a
dar a luz un hijo y le
pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el
Señor Dios le dará
el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos
y su reinado no
tendrá fin".
María le dijo entonces al ángel:
"¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?"
El ángel le contestó:
"El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá
con su sombra. Por eso,
el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu
pariente Isabel, que a
pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban
estéril, porque
no hay nada imposible para Dios".
María contestó:
"Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho".
Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
[Misa]
Mira,
Señor, con bondad las ofrendas que te presentamos, para que tu poder consagre
los dones de nuestra pobreza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
La doble espera de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo
lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de
madre, Juan lo
proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. El mismo Señor nos
concede ahora
prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento para encontrarnos así,
cuando llegue,
velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de
tu gloria:
[Misa]
Vendrá a visitarnos de lo alto un sol naciente,
Cristo el Señor, para guiar nuestro pasos por el camino de la paz.
Dixit Angelus ad Maríam: Ecce concípies et páries fílium, et vocábis nomen eius lesum.
Oración después de la Comunión
Te damos gracias, Señor, por los bienes que nos has dado, y te rogamos que
enciendas en
nosotros el deseo de lo que nos has prometido, para que, con un espíritu
renovado, podamos
celebrar dignamente el nacimiento de tu Hijo, que vive y reina por los siglos
de los siglos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
[Misa]
Amén.
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